
La alimentación saludable requiere un poco de planificación anticipada, pero vale la pena la inversión de trabajo y tiempo. El mejor punto para comenzar es aprender a recorrer la tienda de comestibles. Cree una lista de compra, y no se olvide de llevar sus cupones. ¡Y recuerde comparar siempre los precios! Los productos patrocinados por el mercado suelen ser más baratos que los de marca, incluso con un cupón.
Complemente sus compras con aderezos y condimentos. Elija una variedad de especias secas sin sal añadida, así como vinagres y aceites saludables para el corazón como el de oliva y el de canola, para garantizar que está aromatizando sus platos sin agregar sodio ni grasas saturadas.
Una vez que llegue a casa, sea cuidadoso al guardar sus comestibles. Comience por los alimentos congelados, carnes, mariscos y productos lácteos. Luego, puede preparar sus verduras y frutas frescas enjuagándolas, cortándolas y poniéndolas en la parte delantera de su refrigerador, para que recuerde comerlas primero. También puede poner sus meriendas ricas en proteínas como el yogur griego y los palitos de queso al frente, para hacerlas una opción fácil de encontrar. Las meriendas secas, como galletas integrales o nueces, también se puede dividir en porciones y almacenarlas en pequeñas bolsas de plástico para mantener su consumo bajo control.
